Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

lunes, 25 de marzo de 2013

Ingredientes para ilusionarse

Recientemente hemos realizado un taller con el título "la ilusión como herramienta de cambio". En este post encontrareis algunas imágenes del trabajo resultante, así como algunos apuntes elaborados como apoyo al taller y sobre los que giraron algunos de los planteamientos.



¿QUE ES ILUSIONARSE?

Mapa de ilusiones
  1. Las ilusiones son miradas optimistas al futuro que generan energía, por lo que es necesario levantar la mirada hacia delante y elegir de entre todo lo que no se ve lo que nos gustaría que sucediera. Eso, por supuesto, implica dejar de centrar la mirada en el pasado.       
  2. Las ilusiones tienen diversos tamaños, formas y colores. Son muy flexibles lo mismo crecen que se pueden deshinchar, aparecen en los rincones más insospechados, desaparecen sin avisar o se disfrazan de inoportunas para jugar a las escondidas. El tamaño de las ilusiones no importa, lo que importa es que existan.
  3. Es importante conectar nuestras ilusiones con habilidades personales que nos permitan disfrutar no solo del momento en el que se alcanza la meta sino de todo el proceso.
  4. La cumbre de la ilusión no es cumplirla sino vivir el máximo de momentos posible acompañados de su energía y de su pasión.
  5. Una ilusión debe ser posible, realizable. Pero a la vez debe ser incierta, sin seguridad de saber si se va a realizar o no. Que se cumpla una ilusión depende de factores que escapan de nuestro control. De esta manera no hay seguridad de que lo logremos. Nosotros podemos hacer nuestra parte y luego esperar que suceda.
  6. Vivir con ilusión es un viaje que consiste, entre otras cuestiones, en perseguirlas. Trabajar para lograrla aumenta su tamaño, para acercarnos a ella.
  7. Podemos contagiarnos de las ilusiones de los demás. Las ilusiones cuando se copian se pueden reproducir. Si tu ilusión me ilusiona, ahora también es mía. 
  8. Una pequeña fórmula para fabricar ilusiones: Primero se hace un viaje de la mano de los sueños, haciendo volar la fantasía. Durante el trayecto se van mirando curioso las cosas que aparecen y se toma nota de las que más gustan, las que más motivan. De todas ellas se entresaca una lista con las que puedan ser alcanzables y se eligen unas poquitas (una o dos) para centrarse en ellas. Para finalizar se dedica todo el tiempo que se pueda a acercarse a ellas, sabiendo que el beneficio de la ilusión está sobre todo en el camino que se recorre hasta llegar. 



 

 

 

 

 

 

INGREDIENTES PARA ILUSIONARSE:

¿Qué puedo hacer para fortalecer mis ilusiones o para generar nuevas? Algunas pistas:

- SOÑAR. La base de la ilusión es tener deseos, metas, sueños que merezcan la pena, por los que luchar y esforzarse.
- MIRADA. Mirar alrededor y descubrir conexiones con los sueños, con recuerdos gratos, con pasiones, en realidad cualquier estímulo que despierte emociones positivas. Una actitud de apertura es fundamental para generar nuevas ilusiones. 
- SORPRENDERSE. La sorpresa es una fuente inagotable de ilusión. La realidad está llena de oportunidades nuevas que nos pueden llenar de nuevas ilusiones.
- CONFIANZA. Creer en nuestras posibilidades. Conocer nuestras habilidades, nuestros puntos fuertes, nuestras aficiones y marcar un espacio en lo no explorado que pudiera estar a nuestro alcance.
- ESPERANZA. Como la incertidumbre está vinculada a la consecución de las ilusiones perseguidas la esperanza es un elemento primordial para que la espera sea positiva y no caigamos en frustración.
- OPTIMISMO. El futuro no existe, es una proyección en el tiempo. Nadie sabe, por tanto, cómo será. Por ello, en la medida que sea posible, es mejor elegir una visión positiva.
- PASIÓN. Hay actividades y personas que nos despiertan pasión. Cultivar lo que esté vinculado con ello nos generará ilusión.
- COMPARTIR. Si las ilusiones son susceptibles de ser compartidas aumentan en valor. De alguna manera es también una forma de beneficiarnos del efecto contagio que se pueda dar de las ilusiones que tengan los demás.
- CREACIÓN. Cultivar la fantasía y la creatividad.



Algunos conceptos relacionados:


SUEÑOS. Hechos futuros cargados de emoción que en el caso de suceder ocasionarían mucha alegría y felicidad. Pueden ser alcanzables o inalcanzables en la medida en que esté presente la fantasía. 

PASIONES. Hechos, actividades, relaciones situadas en el presente que generan una energía emocional positiva.

NECESIDADES. Son aquellos objetos, sucesos o personas que entendemos que son son vitales para seguir viviendo.

METAS. Objetivos. No tienen necesariamente contenido emocional.

ESPERANZAS: Son emociones o pensamientos sobre que en el futuro de puedan dar ciertos hechos o circunstancias que nos parecen positivas. Pueden ser que afecten directamente a uno o también a otras personas con las que mantenemos una vinculación. Se diferencia de la ilusión en que se puede vivir de manera pasiva.

DESEOS. Objetos o hechos que queremos tener o vivir. Vinculado a la consecución de satisfacción (muchas veces rápida). Pueden tener carga emocional tanto positiva como negativa pero habitualmente de menor intensidad que los sueños. Solo se tienen en estado de vigilia.

ILUSIONES. Estímulos que generan ilusión.

ANHELOS. Deseo, sueño o ilusión que creemos poco posible de alcanzar y ante la que hemos tirado la toalla. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Culpa

Sentir culpa es llevar un peso
Hace mucho tiempo que quiero dedicar un post a la culpa, uno de los sentimientos más destructivos que he conocido. Tengo tendencia a centrarme más en el desarrollo, en los elementos positivos, si seguís este blog lo sabreis. Pero sucede que creo que la mirada emocional debe ser completa y por lo tanto detenerse, también, en emociones ariscas, dificiles de manejar como ésta.


Parto de la base de que todos debemos sentir culpa porque está unida a la responsabilidad. No ver mi culpabilidad en nada de lo que hago o de lo que sucede a mi alrededor es un claro indicio de irresponsabilidad, de falta de madurez personal. 

Pero la verdad es que me he tropezado muchas más veces con la reacción contraria, es decir, con la excesiva culpabilización que en ocasiones linda con el autocastigo. Esta manera de vivir la culpa es la que motiva mis palabras y sobre la que quiero centrarme.

La culpa es el dolor que nos causa errar, fallar, equivocarnos. La intensidad del dolor está en función de la percepción del daño que se haya causado. El conductor que ha ocasionado un accidente con victimas mortales es probable que sufra una culpa mucho más intensa que el que ha extraviado su tarjeta de crédito. Otro factor que interviene es la atribución que la persona conceda al fallo, es decir, cuanto sea capaz de admitir la posibilidad de cometer ese error. Siguiendo con el ejemplo del accidente de tráfico no es lo mismo que la causa haya sido un problema de salud no detectado que una acción temeraria o irresponsable.

En cualquier caso el dolor de la culpa se relaciona con la percepción de daño y de la propia responsabilidad en éste y con la capacidad de admitir errores.


El dolor de la culpa
Como cualquier otro dolor la culpa tiene necesidad de tiempo, de recorrer un espacio de silencio para transformarse. Hay culpas con las que uno debe vivir siempre, otras seguramente podamos olvidarlas. Por una parte está manejarse con el daño ocasionado y el que nos perdonen o nos perdonemos. Luego seguramente haya que lidiar con nuestra autoestima que debe asumir que nos equivocamos, que fallamos en algo que no debimos fallar. Y por último nuestra propia responsabilidad debe hacer frente, asumir lo que significa saber que nos hemos comportado con irresponsabilidad. 

Todo esto puede resultar un camino bien complejo, tanto que hay personas que nunca se liberan de las culpas, que nunca pueden seguir adelante puesto que la losa pesa demasiado.


Para todos ellos algunas propuestas:

- Intenta conseguir el perdón de quien haya sufrido daño. Pero sobre todo perdonate a ti mismo. Si hiciste algo intencionadamente te podrás perdonar en cuanto admitas con sinceridad tu equivocación. El dolor que infligiste te acompañará junto con la culpa por haberlo ocasionado pero cada día a partir del que te perdones será una oportunidad para hacer, para sumar acciones que ayuden a otros, que te conecten con el arrepentimiento a través de la suma de experiencias de signo contrario.

- Quererse bien, tener una estima personal adecuada, tiene mucho que ver con aceptar equivocaciones. No somos perfectos, solo podemos intentarlo con todas nuestras ganas. Cada error es un motivo por el que mejorar, por el que seguir aprendiendo. El error en este sentido sería considerar que un fallo anula todas nuestras facetas, toda nuestra potencialidad, que desde luego, es mucho mayor.

- Hay culpas que nos dejan desnudos ante nosotros. ¿Qué tipo de personas somos? Si nuestra irresponsabilidad ha tenido un papel importante es hora de que cambiemos. Hacer del error motor de cambio es una buena manera de enjuagar el dolor de la culpa.



Se podría hablar mucho más, como siempre, pero en el fondo solo es el inicio de una conversación. Somos lo que somos también por las cicatrices que dejan las culpas que acumulamos, por los errores cometidos, por los daños causados. Pero también somos nuestra capacidad de convivir con ello, de aceptarlo, de rehacernos y de superarnos.


ACTUALIZACIÓN 18/6/2013.
Gracias un poco a mi afición de navegar por la red, otro poco a la suerte y también a la amabilidad de la autora, querría compartir los trabajos que sobre el tema de la relación entre verguenza y culpa ha desarrollado Itziar Etxebarria y que podeis encontrar a través de este enlace
http://www.ehu.es/pbwetbii/itziweb/

viernes, 15 de marzo de 2013

Orientación emocio-vocacional

De profesión feliz. Forges
Hace unas semanas acudí a una sesión de puertas abiertas de un centro educativo al que mi hijo mayor puede que vaya a estudiar el año que viene bachillerato. He de reconocer que parte de mi perplejidad con algunas de las cosas que me rodean tiene que ver con lenguajes que no domino o con cambios que me he perdido. Por lo que, teniendo como referencia mi pasado de estudiante de la EGB, el BUP o el COU, la actual configuración de los estudios, del acceso a la universidad y cuestiones adyacentes me tenía ciertamente perdido.

Pero en realidad lo que motiva el post es compartir algunas reflexiones que he tenido a raíz de esa visita y de mi exposición tanto a los conceptos, como a los itinerarios educativos, o a la necesidad de orientar a los adolescentes en todo este galimatías.

La primera reflexión es un previo que no vi, que eché en falta. No tiene mucho sentido intentar responder preguntas sobre qué voy a estudiar en la universidad o si elijo itinerarios de ciencias o de letras sin considerar un poco cómo esta el mundo tanto en lo que se refiere a la convulsión derivada de cambios rápidos y contínuos, como a la afección por la crisis que estamos sufriendo. Tal vez haya quien piense que mejor no tocarlo para no quedar en evidencia sin respuestas claras que ofrecer. Pero, lo siento, creo que la responsabilidad de adoptar decisiones que van a empezar a marcar trazos más o menos fuertes en una vida se deben de tomar desde la respuesta consciente asumiendo la incertidumbre que pueda conllevar.

Sentado entre los padres de los compañeros de mi hijo me sorprendió observar tensión en algunos de ellos preocupados por la exigencia del centro, por ejemplo, o la imposibilidad de cursar tal asignatura en segundo de bachiller. Desde el centro sí se explicó claramente que el sentido que tenían esos dos años de bachillerato era el de obtener la mejor calificación posible para el acceso a la universidad. ¿Vamos a pasarnos más de dos años trasmitiéndoles tensión, ansiedad con respecto de un futuro que es más incierto que nunca?
Yo también fui a EGB

Hubo una madre que casi al finalizar la visita explicó alarmada que no había oído ninguna referencia a la felicidad de los chavales, tan solo al rendimiento, a la selectividad, a la carrera por la mejor posición que les permita elegir su futuro. Pareció una marciana pero tenía mucha razón después del recorrido que nos dieron.

Claro que hay que hacer orientación vocacional pero ¿no va siendo hora que incorporemos a ésta la emocional? Una orientación que enseñe a los jóvenes a navegar con calma entre las olas de las incertidumbres, a manejarse con soltura ante la tensión de la competitividad, a sentirse seguro sabiéndose vulnerable y, sobre todo, a distinguir que por encima de todo esta su felicidad, que ni siquiera es el destino sino el camino.

lunes, 4 de marzo de 2013

Expresión de sentimientos

¡¡¡De nuevo con pañoleta!!!
Este sábado he dinamizado un taller titulado "Expresión de sentimientos" en el marco de las Jornadas de Marzo del Movimiento Scout Católico (MSC) en Madrid. Ha sido un placer reencontrarme después de tantos años con el escultismo al que deciqué más de diez años de vida y que tantas enseñanzas me aportó.

Quiero compartir las reflexiones que he tenido y que han sido la base para la preparación del taller.

Para empezar a hablar creo que es importante detenerse un poco en los conceptos de sentimientos y emociones. Ya puestos, también relacionar el trabajo emocional con algunas nuevos avances científicos como la Psicología Positiva, la teoría de las inteligencias múltiples (entre la que se encuentra la inteligencia emocional) y el concepto de inteligencia colectiva. Para todo ello he preparado una presentación de apoyo a la exposición de estas cuestiones:

http://prezi.com/ubjbmplv9pyu/expresion-emociones-madrid-marzo-2013/

Zurbaran Eskaut Taldea
Desde el prisma educativo un elemento previo en que debemos plantearnos es el para qué de expresar las emociones, cual es el objetivo que perseguimos con ello. Puede ser desahogarnos, puede ser dar información, ayudar a mejorar una situación o sencillamete compartir. Siempre tenemos que tener el cuenta qué sentido queremos darle a la hora de gestionar las emociones y en función de ello elegir el momento y la forma en la que hacerlo. No debemos dar por sentado que expresar es bueno por si mismo porque no lo es. Se trata de analizar el contexto y realizar la acción en base a unos objetivos pensados previamente.

¿Qué nos puede ayudar a expresar emociones? Esta es una pregunta muy propia de "entrenando emociones" puesto que nos sitúa ante el problema de buscar facilitadores tanto desde un punto de vista individual como desde un punto de vista de ayudar a otros a expresarlas. Algunas pistas:

¿Que siento?
- Correcta identificación de las emociones y los sentimientos. Es importante saber cual es el mensaje que queremos trasmitir. Incluso si solo es confusión lo que sentimos es importante identificar correctamente lo que nos pasa. Hay mucho de trabajo personal en ello pero os animo a poneros a ello. Cuanto más nítido resulte para uno qué es lo que le pasa por dentro más fácil que el mensaje sea correcto.

- Crear clima de confianza. Es evidente que todos preferimos compartir nuestra intimidad en marcos de confianza. Hay que intentar que la comunicación emocional se realice en contextos de uno a uno, en el de las personas afectadas, o en ambientes positivos en los que las personas se sientan cómodas para expresar parte de su intimidad. El juego es una herramienta estupenda para generar confianza.

- Desarrollar la empatía. Hubo una situación que trabajamos en el taller en la que usamos la paradoja, un recurso de imaginación, para hacer ver a un chaval que estaba pasando por una situación vergionzante que conectábamos con su emoción, que nos uniamos a su situación.

Improvisando
- Usar registros expresivos diferentes como vía de acceso a las emociones. No todos somos grandes oradores. Los niños y los jóvenes (y también muchos adultos) nos expresamos a través de la música, del dibujo, de la escritura, del baile o de otros lenguajes (artísticos). En el taller jugueteamos un poco con la improvisación teatral que también es un buen recurso.

Os dejo también el enlace del documento elaborado como apoyo para la sesión, así como alguna imagen más del trabajo realizado.

https://www.box.com/s/qadi74q1s3sjw4z3izgr




Usando la empatía
Trabajando en confianza
Trabajo colectivo

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