Sentir esperanza y estar esperanzado
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Puedes construir tu esperanza |
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La esperanza busca el horizonte |
La esperanza tiene buena prensa, es de esos sentimientos que todos parecen desear sentir. Y sí es verdad que se trata de un sentimiento que nos aporta información muy útil sobre si estamos afrontando bien o mal lo que se nos presenta por delante. Pero los que sigan el blog sabrán que sostenemos la tesis de que no hay emociones positivas o negativas "per se", sino en función del efecto que tengan sobre la persona.
Pero sentir esperanza cuando la realidad ha cerrado el camino es, por contra, negativo. Cuando una persona está gravemente enferma y no hay cura, aunque sea humano, no es bueno prolongar la esperanza de la curación que no se va a producir. Suele suceder a menudo también con las rupturas sentimentales, esperando que las cosas se arreglen cuando ya no es posible. Cuando la esperanza se convierte en un refugio ya no es esperanza sino un clavo ardiente artificial originado por la desesperanza, la negación o el dolor.
De todas la formas, desde el punto de vista de "entrenando emociones", lo que me parece más interesante es la posibilidad de construir esperanzas. Como sentimiento que es, estar esperanzado tiene un componente cognitivo que convive con el emocional. Esto nos abre la posibilidad de que nosotros mismos podamos hacer por generar(nos) esperanza cuando nos enfrentamos a la vida. Viktor E. Frankl en su libro "El hombre en busca de sentido" narraba cómo era la esperanza lo que mantenía con vida a los prisioneros de los campos de exterminio nazis. La esperanza tiene mucho que ver con el sentido, con disponer de una meta que alcanzar, un sueño que perseguir.
¿Con qué construimos nuestras esperanzas?
¿Son nuestros sueños un refugio o un espacio de crecimiento personal?
¿Somos capaces de contagiar esperanza?
Son preguntas para reflexionar y os animamos a compartir vuestras respuestas.
1. A través de objetivos vamos dando forma a los sueños.
ResponderEliminar2. Depende del contexto socio-cultural y el grado de conciencia del individuo. En mi caso, es un espacio de crecimiento personal.
3. Si, pero para ello debemos comprometernos no solo con nosotros mismos sino con los demás...
Gracias por entrar en el juego!!!! Comparto sobre todo la fuerza de las esperanzas construidas en común.
EliminarHola, me ha encantado la reflexión. Creo que esperanza, no es esperar, es salir hacia fuera, con todos los riesgos, miedos, pero con decisión y realidad. Cuando mantenemos esa actitud positiva aunque no contagiemos, hacemos la vida de los que nos rodean distinta.
ResponderEliminarEs verdad hay una manera de esperar que es activa, precisamente la más interesante, desde mi punto de vista. Me alegro que te haya gustado!!!
EliminarEl efecto contagio de las emociones me da pie a escribir un post proximamente.
Nunca se puede perder la esperanza. Sería la muerte cerebral. Ya no merecería vivir, ni alargar la existencia del que la padece.
ResponderEliminarCreo que somos capaces de contagiarla si estamos en los railes de via con destino.
un abrazo
antonio
Hablas de muerte cerebral y tal vez te refieres también a la muerte emocional. No se me ocurre tortura peor que no sentir, no ser capaz de emocionarse. Es evidente que razón y emoción son inseparables pero los sentimientos creo que aportan luz y color a la lógica cerebral. Me interesa mucho explorar eso que dices sobre "estar en los railes de vía con destino". Gracias!!!!
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