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viernes, 23 de febrero de 2018

Mayo del 18

Tengo una sensación inquietante. 
Ismael Serrano
Tengo la impresión de que las cosas no van bien. 
Tiene forma de sombra o de neblina de esas que casi siempre se nos pasa desapercibida y otras, como hoy, hace imposible ver nada más allá de ella. 
Dejadme que os cuente...
Este año se cumplirán 50 años del Mayo del 68, símbolo de esos otros mundos que son posibles. Me he pasado mucho tiempo enfadado con Ismael Serrano por ese nitido derrotismo o pesimismo que cantaba en sus letras. Había una canción en concreto, “Papá, cuentame otra vez”, que se refería a esto. Siempre me ha resultado duro escucharla y saber que el resultado que aquellas batallas libradas inicialmente en las calles de París fue la de la derrota. Mi energía se ha dedicado toda la vida a sembrar esperanzas, posibilidades de cambio y a utopías varias. He paseado por múltiples lugares con deseos de trasformación, he estado con muchas personas que querían generar cambios en sus entornos o en ellas mismas.
Esta semana en la reunión del Consejo Escolar del centro donde acuden mis hijos hablaron de una acción solidaria que querían repetir este año. El año pasado el dinero recaudado se había destinado a SAVE THE CHILDREN. Cuando alguien comentó este detalle muy prudentes, muy politicamente correctos escuche varios comentarios sobre que era una de las organizaciones que estaba involucrada en el escándalo de los abusos sexuales que han sido noticia estos últimos días. Me vine abajo. Me acordé de la canción de la que antes os hablaba de Ismael Serrano. Nos cargamos la esperanza, nos ayudan a extirparla. ¿Ya no podemos confiar en nadie? ¿A quien le interesa eso? Me suena a derrota, me suena a aceptar la filosofía de la desconfianza a la de la trasparencia, la información y la asunción de responsabilidades. ¿O es que nadie se ha dado cuenta que los escándalos, inherentes a la condición humana, no han servido por si mismos para facilitar el cambio?, ¿No parecen ser más herramientas de involución y de desconfianza? Otra batalla perdida... Somos nosotros mismos los que jugamos al juego de la desmovilización y llegará el día en que desconfiemos de nosotros mismos. 
Da igual que el caso que origina todo el escándalo tenga que ver con INTERMON OXFAM, más concretamente a un grupo de directivos y trabajadores de esa ONG. ¿De cuantos hablamos? ¿Qué han hecho exactamente? Pues no... El foco es la falta de ética de una organización fuerte a nivel mundial, el número de personas que se han dado de baja por las noticias publicadas. El resultado una fiebre de caza a la ONG... Un desastre...

Para mi el escenario al que vamos es simple. Cambio adaptativo desde la innovación o mantenimiento del estatus quo. Para lo primero hace falta lucha, información, transparencia, responsabilidad y confianza. Para el segundo una serie medida de terremotos informativos de tipo escándalo que extienda la sombra de la duda eterna, la niebla de la desconfianza sobre la integridad de cualquie rpersona u organización. Malos tiempos para la lírica, amigos...

Pero como siempre el vaso no está medio vacío. Justo esta semana mis hijos de 11 y 9 años han decidido hacerse colaboradores de "Save the Children" y os aseguro que nada de lo escrito aquí ha tenido que ver...

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