Red de colaboradores

Si disponéis de 5 minutos os invitamos a colaborar en el estudio que estamos haciendo pinchando en el enlace dentro de la pestaña CUESTIONARIOS. Todas las personas interesadas en formar parte de la red de colaboradores ponganse en contacto indicándonoslo a través del mail: emocionarse@gmail.com

Si además os interesa compartir reflexiones sobre cómo mejorar nuestras emociones en la pestaña RED hay una propuesta interesante a la que os podéis sumar.

sábado, 28 de enero de 2012

El arte de amar: video resumen de la primera sesión

Os presentamos un videopost - resumen de la primera sesión del seminario que se impartió en Bilbao los pasados días 27 y 28 de Diciembre de 2011.

El objetivo del vídeo es el de ser una pequeña ventana abierta a curiosos e interesados con la que visionar un poco del proceso del taller, otro poco sobre los contenidos del trabajo realizado y, con todo ese conjunto, disponer de una aproximación al método que empleamos.


miércoles, 25 de enero de 2012

Descubriendo la ilusión, los sueños y los deseos

Después de los interesantes comentarios al post "Reivindicando a los verdaderos Reyes Magos" me he puesto a la tarea de desarrollar más cómo entiendo que debemos rehabilitar (educar) la ilusión.


Sueños, deseos e ilusiones.

Buenos deseos

Lo primero que me venía a la mente era la impresión de que hoy en día priman los deseos frente a los sueños o las ilusiones, y además en la peor de sus versiones posibles. Quede claro desde el principio que entiendo que los tres son imprescindibles en una vida emocional sana. Los sueños, por ejemplo, son un espacio de fantasía, de desarrollo de la capacidad de imaginar y de recrearse con los productos de la misma. Soñar nos mantiene tan vivos como el hecho de alcanzar los sueños. Pero el sueño unas veces se alcanza y otras veces no. No es el caso de los deseos. Lo que se anhela tras el deseo es de materia concreta, real. Uno desea lo que puede obtener con trabajo, suerte, una combinación de ambas o por otros caminos. La ilusión aparece con la anticipación de algo que puede suceder, porque haya un sueño o un deseo que se pueda hacer realidad. La ilusión nos embarga, nos anima, nos empuja a luchar por un objetivo que vemos a nuestro alcance.


Consumir deseos como antítesis de educar ilusiones.

Te lanzo un deseo
Sucede que en la arquitectura de la sociedad en la que vivimos solo caben deseos. Solo ellos conforman la base de una dinámica de consumismo en la que hace años que vivimos. No damos tiempo a conformar ilusiones y a esperar a que se transformen, no nos da tiempo a soñar porque debemos alcanzar nuestros deseos mucho antes de terminar de desearlos. Esa espiral del consumo impide elaborar ilusiones, a esa manera de construir sociedad no le vale gentes soñadoras e ilusionadas, solo gentes ansiosamente deseantes, capaces de muchos esfuerzos para satisfacer unos deseos que mayoritariamente se alcanzan consumiendo.

Por ello recuperar la ilusión debe ser, más allá de una tarea individual, todo un reto colectivo. Y es que se trata, además de una emoción, de un valor que debemos preservar. Creo que hay que crear espacios para generar ilusiones, para que la gente pueda fabricarlas o aprender a hacerlo. Una sociedad que viva así confiará en si misma y, además, disfrutará de cada día. 


Cómo educar la ilusión.

Ilusionarse aunque te desilusiones
La ilusión se activa con una mayor sensibilidad hacia lo que nos rodea, con la capacidad de encontrarse soñando cada noche y cada día, y deseando nuevos logros, mejoras, sorpresas, la adquisición de nuevas habilidades. Se trata de explorar lo que nos hace sentir mejor, lo que nos desarrolla como personas, lo que hace que uno mismo o los demás sean más felices. Una ilusión se construye mirando más allá de ahora y dibujando en el horizonte paisajes de fantasías personales y colectivas. También hay que dejar espacio para las desilusiones, entendiendo que debemos recargar las pilas emocionales después de un revés para poder seguir descubriendo nuevas ilusiones que como explicaba el cuento nos hagan perseguir los preciosos peces de colores.

Esto implica una relación distinta con el tiempo y con el proceso de consecución de nuestros objetivos. Hace falta tiempo, paciencia si se gusta más, para descubrir lo que uno desea de verdad, para construir una historia una vez descubierto, y para hacer el camino por el que conseguirlo. No debemos buscar atajos ni ser tramposos porque eso termina eliminando la posibilidad de ilusionarse y la sustituye por esa mencionada carrera ansiosa de satisfacción de deseos superfluos. Otro factor es el del proceso de las cosas. Lo que se alcanza no solo es la meta sino, y sobre todo, el camino que se ha recorrido para alcanzarla. Y esto, también, hoy en día, plantearlo así , es remar contracorriente.

miércoles, 18 de enero de 2012

Reivindicando a los verdaderos Reyes Magos (Educar la ilusión)

Recientemente a través de twitter leía entre curioso y asombrado la historia en la que la periodísta Mariela Rubio  (@marielarubio) relataba la carrera de obstáculos y emociones a la que se había tenido que enfrentar para conseguir el regalo que había pedido su hija a los Magos de Oriente. Poco después, y casualmente por esa misma red social, lei un post titulado "Los Reyes Magos no saben psicología" sobre lo ineficaz de sus regalos.


Reyes Magos
Mi impresión es que hemos caido en una trampa. Me explico, la historia de los Reyes ha sido reescrita sin que nos hayamos dado cuenta. No hace tanto, cuando era yo el que esperaba que amaneciera el día 6 de Enero, la venida de los Magos cumplía varias funciones importantes y que hoy se nos han extraviado. Por una parte estaba la experiencia de la magia por la que todos, grandes y pequeños, recibían un detalle, un paquete cuyo contenido solía ser más generoso de lo esperado. Por otra parte estaba la preocupación sobre si yo mismo habría sido merecedor a los ojos de esos personajes de un regalo, de la realización de alguno de mis deseos en forma de juguete. Además estaba la ilusión, la sorpresa, la sensación de tensión que no me dejaba dormir ante la inminente llegada de un paquete mágico para mi, junto con la incertidumbre sobre su contenido.

Hoy hay muchas casas en las que los niños no terminan de abrir sus regalos...son demasiados. La magia hace también que ya no solo lleguen regalos a tu casa sino que los Reyes, que deben tener algún error en la base de datos con las direcciones de los niños, dejan también otro montón de paquetes donde los abuelos, los tios, en la escuela... En Euskadi, además, con esto de la singularidad tenemos al Olentzero que también obsequia a los niños la Nochebuena. Un no parar!!!!!. No me gusta nada todo esto. Pero siendo malo, lo peor es la certeza que tienen los niños que los Reyes les traerán justo el tipo, modelo y color de juguete que previamente habían señalado en un catálogo de unos grandes almacenes...

¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde ha quedado la magia?, ¿y la ilusión? ¿Quién quiere el puesto de Rey Mago con la tensión que supone dar con el regalo exacto que, casualmente, es el que está de moda?

Me resulta evidente que se nos ha ido algo de las manos, como en otros aspectos. Nos han cambiado la historia y estamos haciendo un papel marcado, distinto y sobre todo NEGATIVO.

Reivindico el derecho de los niños a recuperar la ilusión, y que los adultos se la eduquemos desde sus primeros pasos con experiencias ricas, con nuestro modelo, con magia, con sorpresas. Si hay alguna emoción realmente regeneradora de energía personal esa es la ilusión que se dibuja delante nuestro como una enorme sonrisa sincera que te contagia.


Reivindico la sorpresa con envoltorio frente al regalo a la carta, la incertidumbre que tensa, que emociona y que ilusiona frente a la certeza de lo que esta de moda, la seguridad que nos vende un modelo consumista de Navidad que mata su magia. Quiero, en definitiva, dejar de colaborar con ese cuento de los "Reyes del Encargo" y seguir escribiendo yo la historia de los Reyes Magos.  

domingo, 15 de enero de 2012

Sentirse seguro y dueño de la verdad

Llevo un tiempo sorprendido por la manera con la que algunas personas hablan, con la falta de dudas razonables en algunos planteamientos, con el poco respeto por pensamientos diferentes, y en el fondo, con esa íntima certeza con la que algunos exhiben públicamente la seguridad que les da ser dueños de la verdad.
Necesidades humanas según Maslow

Sentirse seguro es un reflejo emocional de comodidad, de satisfacción, derivado de la ausencia de elementos potencialmente dañiños. Es una necesidad humana ya enunciada por Maslow. Entre los factores que la desencadenan está el de ser conocedor de la contundencia de unos argumentos o de la confianza en la enseñanza de la propia experiencia. También nos sentimos seguros cuando tenemos certeza de que hay personas significativas para nosotros que nos quieren, o cuando hemos alcanzado un grado estima personal suficiente para poder ser autónomos en ciertas facetas de la vida. Es evidente que la seguridad personal es un elemento fundamental para el desarrollo personal, pero no un punto final de éste. Entiendo que una vida equilibrada debe tener una dosis de incertidumbre que desde luego tiene que ver con la propia esencia de la vida.

Habría que aceptar que solo hay una verdad, una manera de hacer las cosas para poder sostener con coherencia la bandera de la posesión de la misma. En muchas materias este planteamiento solo refleja ignorancia y una necesidad de autoafirmarse ante quien sabe qué fantasmas personales. Qué curioso que la reflexión sobre la percepción de la posesión de la verdad me termine llevando a la inseguridad personal. Sinceramente creo que la seguridad más sana emocionalmente es la que proviene de la mezcla entre la inquietud por aprender permanentemente y la confianza en que los recursos personales permitirán salir de las incertidumbres con las que nos topemos en la vida.

Como no podía ser de otra forma este post solo es una aportación a un debate al que invitamos a todos los lectores.

jueves, 12 de enero de 2012

¿¿¿Y en 2012 con que vamos a sorprender???

Por si no se oye, por si ni queda claro, por si no se entiende, por los que prefieren leer, por..que sí!!!!!


Despegando hacia 2013.


Para nosotros el futuro ya está aquí. Solo queremos volar, extender las alas y llegar donde nuestras fuerzas nos permitan. Estos son los sueños confesables:


Una red enredada.
Queremos no solo sumar visitas, seguidores, comentarios... Buscamos desde el primer día, pero especialmente ahora, dinamizar un espacio en el que las personas interesadas en la temática emocional tengan un punto de encuentro y una oportunidad de colaboración. Así que hemos pensado hacer encuentros entre gentes de la red de colaboradores, todos los que se puedan, todos lo que la gente quiera...


Internacionalización.
A las propuestas de cursos vamos a intentar darlas un toque de diversidad en cuanto a los lugares donde las ofertemos. A Bilbao, Barcelona o Grecia queremos sumar, al menos, cursos en Madrid, Donosti, Vigo, Vitoria y Londres. Tendremos que volar de verdad!!!!! Por otra parte queremos habilitar un espacio de formación on-line sobre cuestiones básicas de inteligencia emocional, expresión y creatividad y psicología conductual.


Nuevas rutas emocionales
Además de seguir avanzando en las emociones trabajadas hasta el momento como la pérdida, la ilusión y el amor, queremos sumar otras como el aburrimiento o la vergüenza. También queremos explorar el ámbito de la investigación desde el análisis de los resultados de los cuestionarios que colguemos en la pestaña de "investigamos" del blog. Queremos ahondar en el mundo de los emo-eventos, queremos incorporar otras artes al desarrollo del método de "entrenando emociones". Buff, tan interesante todo!!!!!


Os esperamos!!!!!







Propuesta de trabajo de la "red" para 2012

Buenas!!!!!


Red "entrenando emociones"

Recien comenzado 2012 una propuesta. Pensamos dinamizar más la participación de los miembros de la red de colaboradores y para ello queremos suscitar encuentros en los que tratar los temas que nos interesan: EMOCIONES!!!!!!

Como la red está compuesta por personas de muchos lugares os proponemos este esquema de trabajo:

FASE 1.- Recogida vía mail (emocionarse@gmail.com) de temáticas que trabajar al unísono en red. Cuanto más concretas sean mejor para poder presentarlas y que el resto de miembros puedan valorar cuánto les interesa cada una de las propuestas.

FASE 2.- Encuentro presencial en Bilbao el sábado 4 de Febrero a las 11:00 en lugar por determinar para organizar el trabajo de la red en base a las propuestas recibidas.

FASE 3.- Envio de una propuesta de temas, sistema de trabajo y fechas a toda la red. Recepción de sugerencias e incorporación de las mismas al plan de trabajo.

FASE 4.- Programa de encuentros virtuales (via skype) para debatir y trabajar cada uno de los temas seleccionados.

Ala!!!! A mandar sugerencias!!!!

martes, 3 de enero de 2012

Cuento sobre veletas (o cómo las cosas se pueden ver y sentir de distinta manera).

De pequeño acostumbraba a mirar a lo alto.

Resultaba una manera de cruzar fronteras inexpugnables, al menos con la mirada.

Desde mi corta estatura me encantaba observar los tejados de las casas y soñaba con crecer tanto como para poder mirarlos sin tener tortícolis. Tan bajito me sentía pequeño y por eso admiraba el mundo que habitaba en la cima de mi ciudad, el mundo de los tejados. A veces mi padre me llevaba a una colina cercana y la visión de los tejados a mis pies me hacía sentir poderoso.

Fueron muchos años de mirar hacia arriba, de subir a la colina y escrutar la vida del techo de mi ciudad. De entre todas las cosas que conformaban ese universo había una que destacaba entre las demás, era mi favorita. Era el único habitante con movimiento en un mundo inmóvil y por ello a mi me pareció el más vital, el más interesante. Una tarde de viento sur mi padre me llevó a la colina. Hacía calor y, aquel día, la subida se hizo más dura. Ya sentados en la cima, ubicados más altos que cualquier tejado de la ciudad, sintiéndonos como dueños momentáneos de todo aquel paisaje, me tropecé con las veletas girando velozmente.

Con aquellos ojos infantiles las veletas eran algo así como las estrellas del cielo de los tejados, con la ventaja de poderse ver de día. Su brillo metálico cuando el sol lucía, sumado al vuelo de su girar empujadas por el viento las hacía también pequeños faros urbanos. Si, en general, el mundo del techo de la ciudad me resultaba fascinante, las veletas en particular me resultaban tan bellas que mi admiración trascendía del hecho de que habitaran en el mundo de encima de nuestras cabezas. Y es que una casa con una de ellas en su punto más alto me parecía algo más señorial que las demás, como si aquello le dotara de una distinción especial sobre las demás

A medida que fui creciendo mi visión sobre el mundo viajó mucho más allá de los tejados de mi barrio. Conocí poco a poco nuevos paisajes a veces bellos, otras veces duros, pero todos ellos distintos al que veía cuando era niño. Así, viajando y aprendiendo, un día supe que algunos objetos terminan adquiriendo cierta mala imagen solo porque usamos alguna de sus peculiaridades para expresarnos. Y, así, algo útil y, en ocasiones, bonito, termina reducido a una característica que usamos peyorativamente. Tenemos cierto afán en reducir, como si  necesitáramos que las cosas fueran pequeñas para poderlas manejar, como si nos fuera mejor si todo pudiera ser o bien blanco o bien negro. Veo que no solo les pasa a las cosas, sino que también a las personas.

En realidad venía a hablar de las veletas.
Ya he reconocido que siempre me han gustado allí en lo más alto de cada casa y de cada edificio mecidas por el viento.. Crecí mirando boquiabierto los tejados de las casas, buscando algún baile de una veleta y su pareja el viento.
Un día supe lo malo  que resultaba que te llamaran veleta. Me asombré mucho de su significado y lo primero que pensé es qué poco las admirabas aquel a quien se le ocurrió usarlas para describir la falta de criterio.

Quiero defenderlas.

La veleta tiene una función, es una señal que nos informa de manera puntual de la dirección del viento. Este es su sentido. Si gira no es por vagancia, ni por comodidad, sino por fidelidad a su tarea, por la dignidad de hacer aquello para lo que ha nacido. Creo que sin conocerlas se puede pensar que son un artificio de ornamento dejadas al capricho de la circulación de los aires. Se puede pensar que son superfluas, vanidosas y exhibicionistas siempre empeñadas en coronar la cima de nuestros hogares. Y ya puestos podríamos añadir que son unos seres engreídos y huraños que, además de pavonearse delante de todos, son el vivo ejemplo de la ociosidad, un mal ejemplo para los niños.

¿Cómo se puede ver lo mismo de manera tan distinta? Es tan fácil dar la vuelta a las cosas y hacerlas parecer lo que a uno le interesa que parezcan, en vez de lo que realmente son. ¿Qué hacemos buscando nuestro interés en vez de aprehender de los objetos y de las personas que nos rodean? Perdemos tanta energía en justificarnos que no nos queda suficiente para ver más allá de nuestro ombligo. Un sabio, seguramente oriental, dijo, y creo que atinadamente, que cuando un sabio señala con e dedo las estrellas el necio se queda mirando el dedo.

No me cabe la menor duda de que la forma en la que veo a todas esas veletas bailarinas, la posibilidad de me hacen ser mejor en la medida que me permiten observar la belleza, la bondad o la utilidad de una parte pequeña de lo que me rodea.
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