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miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Cómo nace un sentimiento?

Una cuestión que me ha interesado desde hace mucho tiempo es la posibilidad de cartografiar nuestras inexploradas áreas emocionales y, al igual que Eduard Punset, hacer "Un viaje a las emociones". Y, particularmente, poder responder a la compleja pregunta de cómo se genera un sentimiento.


¿Qué es un sentimiento?


Tal vez lo más adecuado sea comenzar definiendo lo que es un sentimiento y diferenciándolo de otros conceptos semejantes. Habría que decir que se trata de uno de los componentes básicos de nuestra vida emocional. A diferencia de la emoción que se caracteriza por su corta duración en el tiempo y por su intensidad psicofisiológica, el sentimiento está más elaborado y contiene un importante componente cognitivo. Tiene también más duración en el tiempo que una emoción y también menor presencia de intensidad fisiológica. 




Sentimiento que nace de una emoción.


Nuestros sensores, nuestros sentidos son un punto de partida de las emociones y, por ende, de los sentimientos. Algo nos sorprende, nos atrae, nos disgusta, nos aterroriza, nos hace sentir vulnerables o solos…todo nace de una primera sensación que genera una reacción emocional involuntaria. Muchas veces todo queda en una sacudida que no deja prácticamente huella. Pero es interesante cuando la emoción comienza a tener una historia. El segundo paso, en el caso del sentimiento desencadenado por una emoción, sucede cuando la emoción se repite, cuando interactúa con lugares, con personas, con objetos que van impregnándose de ella. Deja de ser un elemento aislado para tener una presencia más duradera en el contexto vital del sujeto. Esos lugares, esas personas pueden llegar a adquirir la capacidad de suscitar la emoción inicial como si fuera el mismo estímulo que la hubiese generado. 
Por último la emoción se personaliza, el sujeto lo identifica como propio y comienza a establece una relación con ella de afinidad, de rechazo. Esto significa que ya existe una toma de decisión de la persona que la aleja o la acerca de uno, que permite elaborarla en positivo o negativo. Desde ese momento todo hecho vital que tenga que ver de alguna manera con la emoción va generando una estimulación que amplía la historia con respecto del mismo y la convierte en sentimiento.




Cuando nace de nosotros mismos.


Otra vía de génesis de sentimientos es nuestra propia vida interior. El proceso de percepción tiene un componente fisiológico y otro cognitivo. Nuestros sentidos aportan una información inicial que debe de ser tratada por nuestro pensamiento. Y es a través de este segundo factor cuando también se puede producir un sentimiento. Se trata de una vía indirecta en la medida que una percepción desencadena una reacción emocional como consecuencia del impacto de ella sobre nosotros (p.e. ver a nuestro hijo hacer algo malo, o escuchar una conversación en la que un amigo nos critica ferozmente). En este caso la reacción emocional se produce tras la participación del pensamiento que entiende lo que está sucediendo y reacciona ante ello. Desde luego no se trata de una respuesta involuntaria en la medida que es el sujeto el que puede reaccionar de varias maneras diferentes pero cualquiera de ellas más elaboradas. De esta manera el pensamiento relacionado con nuestras necesidades, con los deseos, o la propia fantasía tienen una capacidad importante de generar sentimientos.


Sentimos como somos.


Una de las principales conclusiones de está reflexión es que en parte sentimos acorde con lo que conforma nuestra identidad. Si somos egoístas amaremos con egoísmo, si somos perezosos nos dejaremos llevar, si somos luchadores intentaremos gobernar nuestros sentimientos. Las características personales quedan conformadas por elementos muy consistentes entroncados en la historia personal y en el contexto de nuestras capacidades. Pero es evidente que nuestros sentimientos también nos modelan y, por ello, son fuente de cambio. En realidad sentimos como somos pero también con paciencia y esfuerzo podríamos ser más como sentimos. El reto es precioso y la decisión es solamente nuestra. 

2 comentarios:

  1. Tengo una pregunta... el amor hacia un hijo en el proceso de la maternidad, es un sentimiento que nace de la emoción o emociones que conlleva estar embarazada o vivir con el pequeño, o se genera un sentimiento en nosotras como madres que luego se demuestra a través de las emociones....?

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  2. Hola Giovana, bienvenida de nuevo!!!! Haces una pregunta muy interesante que bien podría responderse en un post específico. Pero intentaré trazar unas líneas con las que contestar.
    En primer lugar las emociones son individuales y por lo tanto la maternidad y los sentimientos con respecto del hijo tienen procesos diferentes en cada persona.
    En segundo lugar el proceso por el que surge el sentimiento de amor a un hijo parte del momento en el que uno sabe que está gestando una criatura en sus entrañas. Pero no siempre las primeras emociones relacionadas con la maternidad son de amor. Es frecuente el miedo, el temor, el rechazo incluso o la indiferencia. La observación me indica que sobre todo después del alumbramiento el vínculo entre madre y bebe se hace patente y enlaza con un hondo sentimiento de amor incondicional.

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