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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El precio de la honestidad

Hoy cruzaré una línea que no me gusta atravesar.


El precio de la honestidad
Esta tarde he disfrutado de la magia de la colaboración entre personas deseosas de aprender. Esto no es nuevo, se trata de un lujo del que disfruto con cierta frecuencia. En ese contexto alguien me ha preguntado directamente por la utilidad de la formación que imparto, por la posibilidad de que fuera más un artificio publicitario a través del cual obtener clientes para los servicios de psicología que presto. Supongo que se refería a la eficacia, más que a la intención. Pero me ha puesto con la pregunta delante de mi honestidad profesional, de si predico con el ejemplo.


Vivimos tiempos en los que el dinero puede casi
todo. De hecho creo que las personas tenemos un precio. Pero sobre todo este tiempo y la cultura consumista nos lleva hacia la corrupción, que la entiendo como la falta de honestidad. Incluso creo que ser honesto requiere disponer de los recursos materiales y humanos para permitírselo, sí, creo que es el lujo de nuestro siglo.

La psicología es una ciencia, una disciplina del conocimiento neutra. Es su aplicación la que debe responder a criterios éticos. Los psicólogos somos un gremio con poca autoestima y esto no nos sitúa en un contexto en el que poder permitirnos ciertos lujos. Paradójicamente creo que lo que no podemos permitirnos es prescindir de una escrupulosa honestidad tanto humana como profesional. La verdad es que el reto se me antoja complejo, más bien titánico.

La pregunta me ha hecho volver a revisar el estado de mi honestidad profesional, enfrentarme a la incertidumbre de si mis planteamientos son todo lo útiles que creo. Con sinceridad he tenido que reconocer que no tengo muchas certezas, solo la experiencia de observar cómo y a quienes han sido útiles hasta ahora. He reconocido hasta donde llega mi saber y, por ende, qué es lo que no se. Supongo que es lo más honesto que he podido ser.

De mientras el tiempo corre, las facturas llegan, los ingresos me permiten seguir con el lujo de vivir de lo que me apasiona, mientras se pueda. Conozco mi precio, y el saldo de mi cuenta. Aun tengo suficiente para intentar ser honesto, sí, he dicho intentar. Imagino que serán otros lo que deban decir si lo consigo...

4 comentarios:

  1. Pablo, ojalá todos fuesen tan honestos como tú. El mundo sería mucho mejor :))

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  2. Buenos días Pablo.
    Levantarse y leerte es ya un lujo y releer tus textos es placentero, pero en mi mente y corazón no habrá dudas de tu valía..., de tu honestidad y entrega a los demás.
    Pasa la vida y seguimos acumulando años, los cuales tienen sentido si seguimos atesorando cultura en nuestra mente para poder darle salida, haciendo posible que los sueños sigan siendo realizables.
    Y, si te diré: que los años nos hacen más fuertes y las consignas que los malos vientos nos traen, pasan desapercibidas para mí y de esta forma el precio es mucho más alto y ya para mi inalcanzable, ya que la libertad me está haciendo libre. Quizás tú tengas mucha culpa, chaval, por tu entereza y saber dirigir a descarriados que un día te conocieron..., tuvimos la fortuna de sentarnos en el suelo como esos niños que fuimos.
    Como un con conocido mío decía: "no dejéis nunca de ser niños" Federico García Lorca.
    Un abrazo chaval

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  3. No hace falta que insista en lo ya dicho por los anteriores contertulios...además, ni siquiera tu mismo puedes saber cuanto honesto eres hasta que te pongan delante de los morros unas cuantas sabrosas oportunidades de tangar...

    Pero hay algo que aportar a tu favor y es que mientras tenías un curro estable y seguramente bien pagado, como ni tu cabeza ni tu culo podían estar quietos...ya organizabas la web, jornadas, cursos, etc...en los que, seguramente, has perdido dinero...por mera PASION...que es el más potente de los motores...

    Y encima...le echas buebos, dejas el curro y te lanzas a la aventura de intentar sobrevivir haciendo lo que te gusta...eso de lanzarse a la aventura ya es bastante poco usual...si te saliera bien... (también en lo económico) nadie podría objetarte nada...

    Al arbitro éste de Getafe que se ha traido al refugiado y su familia, más de uno le acusará de oscuros intereses si de repente, al ser más conocido le cae un "contrato-estrella" para entrenar al Barsa...Yo como soy muy ingenio, quiero pensar que ha sido un impulso que le ha salido del corazón sólo para ayudar...sin más...si las famosas "sinergias" le acaban llevando a mejores lugares...no habrá sido por una mala intención previa...

    Bexos en el bul

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  4. Decía al comienzo del post que cruzaba una línea que no me gustaba. Se trata de la de ponerme de ejemplo de algo o, al menos, usar mi experiencia como ejemplo.

    No me considero todo lo honesto que me gustaría. Solo se que lo intento. Pero no siempre lo consigo.

    De lo que hablaba es del precio de intentarlo, desde ahí entiendo los comentarios. Además también nacen de haber compartido trozos de vida, que siempre hace que veamos lo cercano con ojos más condescendientes.

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