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domingo, 16 de marzo de 2014

Besar a un desconocido, lo que no sabemos sobre nosotros mismos.

First kiss
Recuerdo el día en que, cuando estudiaba Psicología, me hablaron de la ventana de Johari. Me dejó muy pensativo saber que una de las cuatro ventanas que reflejaban lo que conocemos de nosotros mismos era una que indicaba aquello que ni yo ni los demás conocen de mi mismo. Ese espacio desconocido siempre me ha generado fascinación, como la que debían sentir los exploradores planificando un viaje a un confín del planeta que aun no salía en los mapas.

Casi siempre que he pensado en ese trozo de ventana lo he hecho pensando en las capacidades desconocidas que todos albergamos, como un argumento perfecto para motivar el cambio personal. Esta semana me ha llegado por las redes sociales un video titulado "First kiss" sobre personas que sin conocerse se besaban con pasión. Ha tenido mucho éxito puesto que se pensaba que era una acción artística que resultó serlo, si, pero que contenía un componente comercial. Bueno, el caso es que el viendo del vídeo me he vuelto a acordar de la famosa ventana de Johari. Y la pregunta vuelve a visitarme: ¿qué seríamos capaces de hacer y no lo sabemos?

Un beso apasionado con un desconocido es algo ante lo que la mayoría de las personas rechazaríamos. "Mejor besos conocidos que cientos besando" decía el refrán, o tal vez no era así. Pero el hecho es que se pueden dar circunstancias en las que lo hagamos, e incluso lo disfrutemos. Conversando sobre el video en cuestión yo mantenía la tesis de que la parte que más me interesaba de éste el vídeo no la contaba. Que había llevado a cada protagonista a la escena, que habían sentido besando a un extraño que tal vez les atrajera o no, cómo habían integrado esa experiencia en su vida, cómo lo habrían compartido o no con su pareja... Tantas preguntas interesantes sin respuesta...

Cada vez me queda más claro que casi siempre optamos por no descubrir lo que esconde ese trozo de ventana que oculta para nosotros mismos y para los demás lo que somos, o lo que podríamos ser. Hace bastante tiempo hablábamos de algo que toca este asunto cuando tratábamos del amor incidiendo en el poliamor. El asunto es que optamos por conservar, por no arriesgar, por prejuzgar, por anticipar lo que va a ocurrir cuando no ha sucedido. ¿Besar a un desconocido? ¿Por qué no? La cuestión es si merece la pena repetir...

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