Contagiando esperanza (con y sin teléfono)

Con el Teléfono de la Esperanza de Bizkaia
El pasado viernes dejé por un rato otras ocupaciones y me acerqué al Centro Cívico de la Bolsa en el Casco Viejo de Bilbao. Había sido un día agitado, denso, intenso. Había comenzado con el esfuerzo por expresarme en inglés, para después afrontar varias reuniones importantes relacionadas con mi función en el CIE, seguido tenía un encuentro a comer con mucha conversación y poca comida y luego otra reunión para avanzar en el diseño de una página web que dará que hablar (poziktiva.com).

Así llegué donde Fátima y los demás miembros del Teléfono de la Esperanza de Bizkaia esperaban impacientes. Había un montón de caras conocidas, entre otras mis alumnos de la Universidad, como Manuel Aresti y Javier Nebot. Mi papel era el de compartir con ellos algunas reflexiones sobre el contagio de emociones positivas. Toda una responsabilidad para quienes un día sí y otro también deben enfrentarse al sufrimiento desde la primera línea de batalla.

Es curioso cómo han sido varias veces las que, desde "entrenando emociones", nos hemos encontrado con asociaciones de personas que se vinculan en torno a la esperanza. Recuerdo muy vivamente a los amigos de "Esperanza bipolar", otros luchadores...

Contagiar esperanza es urgente, pero me temo que más lo es generar condiciones que permitan que la esperanza nazca espontáneamente en el corazón de las personas. Y esto pasa por educación emocional, sí, pero también por bienestar material, social, político...

Si quereis ver la presentación que usé, pinchad aquí.


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