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lunes, 22 de octubre de 2012

Pequeña crónica de desamor.

9 Enero
Ayer paseé por las marismas de Colindres. Mis pasos se mancharon de arena mientras buscaba huellas de alguien que ya no está. No hallé rastro alguno salvo en ciertos guiños violetas en la caída del sol reflejándose en la ria o en las nubes viajeras. Me encuentro lejos pese a que, precisamente, me asome para verla.
Es extraño cómo se trasforma el amor. Ahora creo haber perdido la ansiedad de la pérdida, la fuerza de la esperanza del deseo de un volver. Sigue estando presente en mi vida como un eco de un bello pasaje de mi pasado al que honrar y que disfrutar desde el recuerdo, que es lo único que me queda. Ella se fue, no ha vuelto y ya no especulo sobre ello.

25 Enero
Sigo sangrando mucho y el dolor, a veces, no me deja dormir e interrumpe mi vida. Noto su falta como una merma de felicidad, de ilusión, como un robo cromático. Por eso sigo despistado, dubitativo entre la la búsqueda de una rápida curación con medicinas de última generación, o dejar que cicatrice al aire, a su ritmo.

5 Marzo
Hace días que estoy triste, con una tristeza seca que no moja, que no duele.A veces más que tristeza parece hastío, desesperanza, desilusión... Así estoy. Creo haber llegado a ella de una forma madura, pausada, sin ansiedades ni urgencias. Forma parte de mi soledad, del cansancio de no tener, de que nada quede de lo amado y lo vivido. Son solo fotos y recuerdos con los que curar las heridas del hoy.

1 comentario:

  1. Son las 22 horas…, noche umbrosa.
    Ojos pesados, cuyas pestañas
    se desdoblan por la fuerza del sueño.
    El cansancio está instalado en su cuerpo,
    aunque cree que no merece el descanso.
    Poco ha hecho para merecer tal premio.
    Después de un día vacio, sin sueños.
    Solitario, camina por los alrededores
    de su entorno buscando un verso,
    un poema, aunque sea a destiempo.

    Entre calles, transitan sus
    pensamientos. Sin sueños
    que llevarse a la mente.
    Camina y camina encubriendo resquicios
    de su alma, suplicando recuperar
    un trozo de vida, cansada, aun disponible.

    La cama se recrea, con sabanas limpias y
    olorosas…, dispuestas a cubrir su cuerpo
    donde reposaras sus conocimientos
    aquellos que empujan sus lagrimas
    que imploraban los versos de su cuerpo,
    ya que el alma esta oculta entre la ventisca
    que soplaba por su hábitat en su morada.
    Antonio Molina

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