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lunes, 1 de julio de 2013

Perplejo y estupefacto

Perplejidad
Las emociones nos visitan sin aviso previo. Esto hace que nos tengamos que ver en la tesitura de vivir navegando entre sus olas y sus mareas. Es un vivir policromatico en el que ellas pintan de color muchos de nuestros instantes. 

Hoy visto de perplejidad. Tal vez sería más exacto decir que me fijo en cómo esa emoción me tiñe de su color. Vivo también con estupecfacción. Es decir, me encuentro invadido por un asombro que me deja quieto, tal vez por la desorientación de no saber hacia dónde avanzar.

Es verdad que la realidad a la que accedemos es limitada y eso afecta a nuestra percepción de lo que sucede. También es cierto que a medida que va pasando el tiempo la espera a que sucedan ciertas cosas va agotando las reservas de paciencia.

Hoy detendré la mirada en ciertas cuestiones que creo que son las causantes de que esté perplejo. Comparto los motivos de esta sensación que cada vez se acomoda entre mis rutinas y por ello se hace emoción.


Educar desde la comodidad y sin emoción.

Observo perplejo padres cansados de serlo, temerosos de los riesgos, obcecados en unos derechos que impiden que los hijos disfruten de experiencias que todos hemos tenido cuando eramos como ellos. No se cuantos son pero deja estupefacto ver conformismo en que el ocio con sus hijos sea consumido entre una mezcla de lo audiovisual y de los contenedores de niños. Padres cómodos que no construyen alternativas que estimulen la autonomía de sus hijos o que les acerquen a experiencias ricas y variadas. Padres que delegan su responsabilidad de educar y de acompañar a sus hijos en terceros- Padres cuya preocupación por hacer bien su función no les lleva a ir más allá de lo fácil o de lo conocido.
De la escuela no puedo hablar mucho pero justo ayer (seguro que ha ayudado mucho a mi perplejidad) un maestro y educador vocacional me hablaba de cómo había retrocedido la escuela en los últimos 20 años, o también aun resuena el eco de mi madre indignada contra los profesores porque mi hijo de 6 años había suspendido algunas asignaturas... en primero de primaria!!!!


Pérdida en las redes del tejido social.

Estupefacto
Durante años, podríamos decir que décadas el estado del bienestar ha estado financiando a las entidades sociales como mejores exponentes de los intereses de ciertos sectores de colectivos vulnerables. Se ha ido construyendo un sistema de gestión de recursos públicos a través de la prestación de servicios que ha centrado los esfuerzos de las entidades, mientras quedaban descuidados aspectos esenciales como la dimensión comunitaria, la base social, la denuncia activa, la propuesta de nuevas soluciones, etc... He dedicado toda una vida a trabajar en algunas de ellas y, con la perspectiva del tiempo, creo que no hemos aportado el valor que queríamos.
A la vez muchos ciudadanos han dejado de militar y comprometerse cerrando el círculo de la desmovilización social.


Indignación sin propuestas de cambio.

Era una conversación sobre otro tema pero la afirmación me removió. Antes había injusticia y desigualdades  pero las personas eran más conscientes de ello y luchaban. Hoy, no se de qué manera, pensamos que ha habido muchas mejoras (algunas de las cuales son falsas) y por lo tanto menos razones para la movilización. Y si hablo de lucha y de movilización es porque hay una gran diferencia, a mi parecer, con la indignación o la protesta. Si la emoción no te lleva a la acción no creces. Si la indignación no te lleva a la construcción activa de propuestas de cambio, se queda en pataleta. En el fondo parece que es un problema moral, no hacemos lo que pensamos o sentimos que hay que hacer. La dignidad y el honor son valores casi extinguidos, así nos va!!!!


Conexiones globales y personas aisladas.

Me gusta charlar, dedicar tiempo y espacio al arte de la conversación. Es mucho más que debatir sobre ideas, más incluso que poner en contacto a personas. Se trata del disfrute de la conexión integral que se produce cuando hay otros ojos delante. Soy también de los que llevo encima un aparatito de esos con los que hacer, fotos, mandar correos electrónicos, hacer llamadas, conectarse con miles de personas a través de las redes sociales. Vamos que no soy alguien que renuncia de las bondades que traen las nuevas tecnologías. Pero sí sigo siendo capaz de asombrarme lo cerca que podemos creer estar de los que están tan lejos mientras que no nos damos cuenta de lo lejos que están los que más cerca tenemos.


 Más allá de la perplejidad.

Si la perplejidad es semejante al asombro es porque manifiesta una reacción intensa ante un suceso. El asombro es la sorpresa vinculada a un hecho no esperado. La perplejidad añade el matiz del desconcierto, de la desorientación. El asombro puede dar paso inmediatamente a la alegría o a la tristeza, la perplejidad es más una emoción cargada de incomodidad ética ante lo que sucede. En cualquier caso, como sucede con otras emociones como la indignación, la clave es ir más allá, reaccionar de manera intencionada usando la voluntad y nuestras creencias.

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