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miércoles, 9 de febrero de 2011

Intentando definir el amor como básico emocional

Definir el amor

 
Si bien es cierto que definir es un ejercicio puramente racional y por ello muy alejado de lo que aparentemente entendemos por emociones en general o por el amor en particular, para poder investigar y conocer es un acto imprescindible. De hecho, y sirva esto como pequeña reflexión, uno de los principales problemas que he observado en el manejo emocional es éste precisamente, el de negar la posibilidad de pensar sobre nuestros sentimientos, o si no lo negamos sencillamente no lo practicamos.

 
Pensar en las emociones nos lleva a intentar diferenciarlas, a tratar de explicar las diferencias y las semejanzas que tienen entre si. Todos sabemos por experiencia propia qué son cada uno de los sentimientos que componen nuestras vidas emocionales pero el momento en el que intentamos sentarnos a pensar sobre ellos solemos sufrir un cierto bloqueo mental, una cierta incapacidad. En el amor esto pasa mucho.

 

 

 
El amor otro “básico emocional”

 
Amor y desamor es un binomio en torno al que giran muchos otros sentimientos y experiencias realmente importantes en la vida de las personas. Por ello, además de un sentimiento de nuestra vida emocional, entiendo que se trata de un “básico emocional”  que engloba toda la completa red de relaciones significativas que establecemos con los demás.

 

 

 
Un primer apunte.

 
Pensemos en los verbos que usamos en el contexto del amor para expresarnos sobre el: amar, querer, desear, estar interesado, necesitar, atraer y/o atraerse, gustar. Seguramente pueda haber más pero estos nos pueden servir para empezar.

 
Cada verbo de los indicados centra la acción en un aspecto del amor. El interés describe cómo el amor tiene que ver con la satisfacción de necesidades reales o percibidas. La atracción se refiere a la fuerza primaria o no tan primaria (puede ser que lo que te atraiga sea una personalidad) asociada a la vinculación entre las personas. Gustarse indica la satisfacción que produce la relación, el disfrute especial de estar juntos. Necesitarse alude a la complejidad de la complementariedad de las relaciones, a la constatación de que al amar hay una parte del individuo que queda en manos del otro (hay una canción de Carlos Baute con Marta Sánchez que habla de esto). El deseo expresa la satisfacción de las necesidades propias, en cambio amar parece más centrado en colmar los deseos de la persona amada y por ello está centrado en el objeto del amor.

 

 
El arte de amar

 
Hablando de estos asuntos es necesario mencionar el trabajo de Erich Fromm publicado ya hace varias décadas. Desde el punto de vista del “entrenamiento emocional” también, el mensaje claro es que es posible amar mejor.

 
Si amar es un arte, cuestión sobre la que personalmente tengo pocas dudas, habría una serie de factores psicológicos que tener en cuenta:

  • Autonomía emocional.  Resulta evidente que la dependencia emocional es un fuerte obstáculo al amor. Un obstáculo a la libertad y espontaneidad del amor es la medida que mi estabilidad emocional depende de la persona amada más allá de la complementariedad, es decir, más allá de un equilibrio en el que lo que me aporta la otra persona es más importante que lo que aporto yo mismo a mi estabilidad personal. Por el contrario cuando mi autonomía emocional se ve enriquecida, por la suma de lo que una relación afectiva aporta, el amor se desarrolla en un contexto de libre elección por parte de dos personas adultas que crecen juntas.
  • Manejo de las necesidades propias y las de la persona amada. Otra clave es el manejo de los equilibrios en el diálogo entre necesidades. Saber cuándo las necesidades de uno van por delante de las de la persona amada y viceversa. Establecer espacios propios a la vez que espacios de pareja, seguir cultivando facetas individuales a la vez que se siguen compartiendo otras con la persona amada, son cuestiones de equilibrios que se deben hablar y suelen ser claves para el crecimiento de la relación.
  • Tolerancia a la frustración. Amar no siempre es fácil. Al igual que con la “pérdida” suele estar vinculado con el dolor. Saber esperar, comprender, aceptar algunas frustraciones de deseos incumplidos, siempre en un contexto de relación de pareja termina resultando un elemento primordial para que el amor avance.
 
Este solo es un primer acercamiento. Hay muchas más cosas que hoy quedan en el tintero y que en otros documentos intentaré completar.

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