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lunes, 11 de abril de 2011

Mitos en el amor: la media naranja

MitosEl mito de la “media naranja” en el amor hace referencia al hecho de que hay una persona ideal como pareja para cada uno, como si fueran dos mitades de una misma naranja. Originariamente se atribuye a Aristofanes y el mito de los andróginos recogido en “El banquete”.

Como todo elemento cultural resulta evidente que responde a una manera de entender las relaciones de pareja. Se podría afirmar que detrás de este mito se encuentran elementos románticos y religiosos. Por una parte en nuestra cultura de influencia cristiana la relación entre un hombre y una mujer adquiere el vínculo sagrado a través de la unión en el matrimonio. Por otra parte la concepción romántica ayuda a elevar a la categoría de valor los sentimientos de amor entre dos personas que se aman.

El Viernes recibí esta aportación en relación a los diversos mitos vinculados con el amor, y que concretamente se refiere al de la media naranja:

“No existe la media naranja. Para tener a tu lado a la pareja ideal tendríamos que reunir muchas medias naranjas, juntar esas mitades y crear naranjas enteras, guardarlas todas juntas en un cesto y dependiendo de cómo pueda trascurrir tu día a día te decidirás cual es la naranja que te apetece tomar.”


Desde un prisma puramente psicológico habría que decir que, tomado de modo literal, resulta un pensamiento erroneo evidente que, desde luego, va a:

  • confundir a la persona que se sienta insatisfecha en su relación de pareja
  • condenar a la soledad a quien la haya perdido.
  • atribuir a factores externos y, en cierta forma, mágicos la idoneidad y la salud de la relación de pareja.
  • justificar actitudes y comportamientos pasivos o negativos en relación a problemas que surgen en la pareja.

Añade el colaborador de “entrenando emociones” que “no puedo conocer como otro siente el amor, solo puedo conocerlo como sentimiento propio, por tanto no puedo definir este concepto de una forma genérica y mucho menos juzgarlo, sentenciarlo, compararlo o manejarlo a mi antojo y según mi conveniencia. Yo no puedo saber cuanto me amas, ni tú cuanto te amo te amo a ti, es difícil (por no decir imposible) lo que para ti es mucho o poco amor, no es medible ni cuantificable, por tanto inclasificable.En algunas ocasiones me hago planteamientos y me cuestiono preguntas y mi conclusión siempre es la misma, cada quien y cada cual que sienta el amor como le venga en gana siempre y cuando tenga la suerte de poder compartirlo y alguna o muchas dosis de suerte por ser correspondido, entendiendo siempre que se transmita y se reciba como un sentimiento limpio y no dañino.”



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