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martes, 26 de abril de 2011

Pautas para tomar decisiones en conflictos emocionales.

Algunas situaciones conflictivas.

Tener que decidir sobre de la vida de una persona allegada que se encuentra en coma, determinar que una amistad o un amor debe pasar a ser historia en la vida de uno, decir basta y romper cuando alguien que amas te ha perdido completamente el respeto, aceptar que otra persona que valoras mucho te quiere fuera de su vida, dejar de ofrecer tu ayuda a alguien que la necesita con urgencia pero que cree que puede prescindir de ella, son ejemplos de problemas que nos generan conflictos internos en los que chocan creencias y emociones creando contradicción.  En realidad cualquier situación en la que debamos respetar y aceptar decisiones importantes de otros con las que no estamos de acuerdo o que entendemos equivocadas, o con el hecho de tener que adoptar decisiones contrarias a nuestras emociones, o tener que tomar decisiones importantes en el lugar de otros pueden ser también situaciones que nos ubican ante tesituras que generen importantes conflictos emocionales.

El papel de los juicios externos.
Un elemento que resulta importante a valorar, aunque no conforme exactamente parte del nucleo de la situación conflcitiva, es el de la influencia de los juicios externos en la gestión del problema. El temor a una valoración negativa del entorno significativo puede interferir gravemente en el proceso de resolución. Sentimientos como la culpa o la soledad pueden quedar muy reforzados, los remordimientos y la confusión cognitiva pueden acentuarse y la petición de ayuda o la expresión de las emociones pueden desaparecer. Contar con recursos de apoyo incondicional es absolutamente imprescindible para afrontar con garantías estos procesos.

Elementos de valoración en la toma de decisiones.
En un blog que sigo (http://cuadribaranda.blogspot.com/) acaban de colgar un post titulado "Prefiero vivir un día como león que cien como cordero" y que creo que puede ayudarnos enormente en la reflexión. Al final del mismo la gran pregunta que subyace a este tema ¿cuanto hay que arriesgar en la vida?, ¿cuanto hay que arriesgar en la toma de decisiones sobre nuestra vida?.
Viene a cuento en este punto recordar algunos post publicados hace algún tiempo sobre la búsqueda de los límites y sobre el dilema que plantea el miedo.

- Decidir es arriesgar. No hay posibilidad de vivir sin riesgo puesto que éste forma parte del juego de la vida. Hay riesgos evitables sobre los que podemos decicir, otros nos vienen impuestos irremediablemente. El riesgo significa optar, significa inclinarse hacia la senda que marca o bien las creencias o bien las emociones. La decición se debe tomar desde la honestidad y con el objetivo de la mejora.
- Aceptar que la decisión adoptada es la mejor, es la correcta y por ello una vez adoptada no hay que mirar atrás con la intención de rectificar. Una vez tomada la decisión toda la energía personal debe empujar en la dirección marcada. No hay vuelta atrás y es esteril dedicar tiempo a imaginar qué hubiese pasado si se hubiese tomado el otro camino. Esto implica hacer un trabajo de aceptación de la realidad y de las consecuencias de las propias decisiones.
- No decidir es decidir.
- Cambiar exige tomar decisiones. Hay muchas veces que los conflictos estallan como punta del iceberg de una situación que no se sostiene. Si hace falta cambiar, si hay que redirigir los pasos, si hay que inventar algo nuevo que rompa con las dinámicas previas, si pasa todo eso solo queda tomar una decisión.
- Pedir consejo.

Equilibrar el efecto de la decisión.
Sea cual fuere el criterio final que se haya impuesto en la toma de decisión es conveniente hacer un esfuerzo por reequilibrar. El conflicto debe dar paso a un nuevo equilibrio interno desde la aceptación de lo sucedido, desde la integración en una nueva realidad de los factores que lo han protagonizado. En un momento posterior al de la toma de decisión habría que reflexionar sobre las ideas y las emociones que se han puesto en juego. Si, por ejemplo, he decidido acabar con una amistad tendré que repensar qué quiero de un amigo, cómo creo que debo comportarme para cultivar ese tipo de relaciones, cuales son los límites o las conductas que no debo traspasar ni dejar que traspasen en ese contexto. Por contra habrá que reencontrarse con las emociones positivas y negativas vividas con esa persona, las que crearon el lazo y las que lo destruyeron, así como hacer una valoración de cómo debo ajustarlas mejor para disfrutar de nuevas amistades en el futuro. Y todo este esfuerzo de equilibrado interno circunscrito al nuevo contexto de la decisión adoptada. Muchas veces no cerramos bien las heridas, no dejamos que cicatricen, nos resistimos a las decisiones que hemos tomado volviendo al punto de lo que hubiese pasado si hubieramos elegido otro camino, nos lamentamos de lo perdido por el camino cuando no hay marcha atrás. Gastamos demasiada energía en pensar lo que no nos conviene y en regresar a emociones que solo nos aportan negatividad. Hay personas que dedican su vida a reconcomerse con lo que pudo haber sido y ésto les impide seguir una vida con la posibilidad de seguir desarrollarse. Otros pasan página sin detenerse, sin apenas reparar en el coste de cada giro, de cada puerta traspasada, de cada camino deshechado. Por eso la importancia de equilibrar, de aprender a pensar en positivo y de centrarnos en las emociones que nos hacen avanzar.
 

5 comentarios:

  1. Muy interesting, sobre todo el tema amistad, ya que en los últimos tiempos he cerrado la puerta a una amistad larga en el tiempo precisamente por algo a lo que aludes: pérdida de respeto (hacia mi). Ha sido duro, pero finalmente me he sentido aliviado, me he quitado lastre, y me ha hecho replantearme los valores que aplico en una amistad. Aún no lo tengo muy claro, sólo se que desde esa decisión me he vuelto más receloso e intento ser más cauto...pero, no resulta siempre fácil porque finalmente la sensación que impera es que nada es para siempre, ni siquiera los supuestos mejores amigos, y la otra sensación es que según avanzas en edad el círculo se cierra, bueno por decisión propia claro, y es cada vez menor, y eso aunque puede ser hasta bueno, también da cierto vértigo...

    También dices algo que me llama la atención: Pedir consejo...pero ¿a quién y con qué objeto? El consejo que puedas recibir en ocasiones te vuelve más vulnerable, y te puede hacer dudar si sigues el propósito de tomar una decisión, sea cual sea...yo es que cuando decido algo, procuro no pedir demasiadas opiniones según en qué cosas sino creo que no llegaría a tomar esas decisiones....

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  2. Tomar la decisión de cerrar una puerta conlleva dolor pese a que se toma para evitar dolores mayores. Cuando explicaba que hay que equilibrar me refería al hecho de que cerrar la puerta de una amistad es necesario cuando se da la circunstancia de la que hablabas pero no suele ser suficiente. Entiendo que hay que enfrentarse con la frustración de la amistad fracasada, con la decepción por el desengaño, a veces igual la culpa. Si no se gestiona esto surge ese temor, ese recelo del que hablas, que no es más que la herida no cerrada de haberte abierto a alguien que te ha dañado. Para volverse a abrir es necesario "enterrar" algunos de esos "fantasmas" y así nuevas personas dispondrán de nuevas oportunidades y entre ellas tu de encontrar nuevos y mejores amigos.

    Sobre pedir consejo es cierto que quería haber escrito algo más. Un par de pinceladas: pedir consejo a quien tenga capacidad de darlo, a quien no esté involucrado en el problema. Pedir consejo es un recurso más que si se puede utilizar debe ayudar.

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  3. Yo fui alumna del autor de este blog. Y tuve la oportunidad de exponerle un problema en el trabajo ante el cual vivía en permanente conflicto. Tenía que tomar una decisión y no podía. Hablando con él, descubrí cosas que estaban en mi cabeza pero no veía.
    No es sólo pedir consejo. Es hablar con alguien que sepa escuchar y así podremos oir nuestros pensamientos en voz alta y ordenados y eso nos ayuda a gestionar nuestros conflictos, incluso a buscarles un primer paso para la solución.
    Gracias, profesor.

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  4. aupa "conductor"
    se agradece la referencia a nuestro blog coral (cuadribaranda) un saludito a todos los seguidores entrenadores de emociones

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  5. Interesante reflexión que orienta la brújula emocional hacia la resolución saludable de los conflictos. Y hacia la gestión de los conflictos no tanto como bloqueos del desarrollo que nos hacen dependientes/adictos al sufrimiento (aquello de acabar cogiéndole cariño a la piedra en la que siempre tropezamos), sino como oportunidades para el aprendizaje y el crecimiento personal. Un emocionante aprendizaje continuo que enriquece la experiencia y que tiene como meta gestar y aprender a convivir con la mejor versión de nosotros mismos.

    Este poema lo escribí en uno de esos bloqueos, reflexionando sobre estas cuestiones, y tratando de orientar la brújula emocional hacia la salida de un túnel. Se centra en la comunicación, más bien en las dificultades de comunicación, un aspecto crucial en la resolución de los conflictos.

    SEÑALES

    Los mensajes en botellas hundidas
    en un profundo mar
    de lágrimas.

    Las señales con el humo agónico
    de la voraz hoguera del corazón
    donde arden los últimos rescoldos
    de cariño.

    Las cartas escritas en desesperadas
    páginas del pensamiento
    y olvidadas en herméticos cajones
    de la conciencia.

    Los gritos en los laberínticos corredores
    de la memoria que se pierden
    en la densa niebla
    del recuerdo.

    Todo fue en vano.

    Ya no sabíamos decirnos cuánto nos queríamos, cuánto
    nos necesitábamos, cuánto
    nos echábamos
    de menos.

    Tan vasto es el océano de desamor
    que nos separa.



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