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lunes, 12 de diciembre de 2011

Quiero cambiar, ¿qué tengo que hacer?

Cómo la combinación de lo que uno hace, piensa y siente puede ayudar a modificar la conducta.

Ponerse a dieta para bajar peso, inscribirse en un gimnasio para modelar la figura, buscar nuevas relaciones en un chat, realizar un curso de formación… A diario las personas se enfrentan a la necesidad de cambiar, por el anhelo de mejorar, por el imperativo de la salud, o empujados por las motivaciones más pintorescas. La cuestión es que, seguramente, por la cantidad de fracasos que se acumulan en los sucesivos intentos, hay personas que consideran que con la llegada de la edad adulta el cambio personal no es posible. ¿Es posible cambiar? Y si lo es ¿qué es lo que hay que hacer para conseguirlo?

Desear lo que no se tiene, energía para cambiar

El ser humano tiene una dimensión de permanente insatisfacción que le empuja hacia el cambio. Aunque no se trata de generalizar, hay estudiantes que miran envidiosos la capacidad económica del que trabaja, o personas que han perdido la pareja no pueden evitar sentir dolor al ver expresiones públicas de amor, o también hay quienes desear poseer ese coche o esa casa que no tienen. Esa insatisfacción tiene una cara negativa en forma de envidia y otra positiva en forma de energía, de motivación para mejorar. Las crisis personales tambien son una oportunidad para cambiar porque aportan fuerza y razones para el cambio.

Se puede cambiar, modificar la conducta
Cambiar es posible cuando el esfuerzo se centra en lograrlo. Los fracasos suelen darse por inconstancia, por una falta de motivación verdadera, por no dejarse ayudar, por estar mal asesorados, por no tener objetivos claros y realistas. Querer cambiar es clave en el proceso. En realidad cambiar no solo es posible sino que es inevitable. Cambiamos con la edad, con las cosas que acumulamos en la experiencia, con la influencia de las personas que nos rodean, con las circunstancias vitales que nos salen al paso. La cuestión es conocer cómo podemos hacer que ese proceso de permanente movimiento pueda ser dirigido en parte por cada individuo y repercuta en mejoras personales.


Cómo hacer, pensar y sentir para cambiar


El análisis funcional de la conducta indica que esta se construye con tres elementos: uno físico de acción, otro relacionado con los procesos cognitivos o del pensamiento de nuestra actividad y un tercero vínculado a mundo emocional de cada individuo. En cada conducta hay una intervención de cada uno de esos tres elementos. Cuando leemos un artículo, por ejemplo, realizamos una acción lectora, lo que leemos lo comprendemos y al interiorizarlo puede originarnos alguna emoción. Lo útil para el cambio es conocer que estos tres elementos interactúan entre sí, por lo que si conseguimos modificar uno de ellos podemos lograr cambiar los demás.


Combatir la ansiedad


Un ejemplo de la mecánica del funcionamiento de los elementos de la conducta. El cansancio físico o la relajación muscular o nerviosa inducida por medicación o por técnicas psicológicas puede ser útil para lograr disminuir la ansiedad. Realizar una reestructuración de pensamientos negativos que sustentan la intranquilidad para sustituirlos por otros más tranquilizadores es otro de los caminos que utilizar. Hay ciertas conductas incompatibles con el nerviosismo como la el ejercicio físico intenso o la actividad sexual. Cualquiera que sea la combinación de técnicas que usemos podrá llevarnos a un estado de mayor sosiego.



Pensamientos vacuna


Las técnicas cognitivas se emplean para intervenir sobre los pensamientos. De esta manera se puede determinar qué ideas son las causantes de desajustes y se pueden combatir con ideas vacunas que puedan llegar a eliminarlas y sustituirlas. Pensar que no se puede cambiar es un ejemplo de idea, muy extendida por cierto, que impide ponerse en marcha para realizar cambios intencionados. Este pensamiento debe ser analizado en profundidad para poder ser intervenido. ¿Qué es lo que no puedo cambiar y que es lo que sí? Una persona no puede cambiar su pasado pero si puede hacer por aceptarlo. Los pensamientos vacuna son creaciones a la medida de cada uno de los pensamientos negativos que nos originan malestar.



Nada es imposible


Lo hicieron porque no sabían que era imposible. Si hay que quedarse con una idea central a la hora de afrontar el cambio, esta sería la de que hay que intentarlo, la de que antes de jugar el partido no hay nada perdido, de que merece la pena esforzarse para ser mejores.

1 comentario:

  1. Si quieres cambiar, ponte en manos de, lo inesperado. Déjate llevar por el viento de tus andares, no mires al suelo solo vuela y deja caer tu sonrisa donde quieras. Con los ojos cerrados veras lo que quieras…, el cielo, nubes y gnomos junto a hadas que te conducirán con los duendes que salen a recibirte cada día que tú quieras. Deja las sombras aférrate a la vida y veras que la sonrisa es parte de tu rostro mientras vivas. Ama ¡SÍ! Con todo tu corazón a tumba abierta y no dejes que la llama se apague incluso entere las cenizas…, si soplas con fuerza están los rescoldos de esa nueva vida.
    Antonio molina

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