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jueves, 9 de mayo de 2013

La teoría de las señales (emocionales)

Señales emocionales
¿Te ha pasado alguna vez que mientras se está produciendo una situación compleja, de repente, se cuela a través de la radio, por ejemplo, una canción que parece elegida a posta?

A veces un regalo especial se rompe justo en un momento relevante, una planta que simbolizaba algo importante se marchita de la noche a la mañana, te levantas recordando un sueño con un mensaje contundente para el momento que estás viviendo, o encuentras en un cajón un objeto perdido que en ese momento se hace significativo...

Una pequeña historia real. Mirad, hace años decidí hacer un viaje. Era sábado y no tenía nada pensado para ese fin de semana. Mezclé dos propuestas muy cogidas ambas por los pelos y construí con ellas una pequeña aventura. Tenía que conducir muchas horas hasta Galicia. Salí pronto de casa y vi que casi no había gasolina en el coche. Paré a repostar y mientras lo hacía salió un enorme e intenso arco iris delante mío. El viaje resultó una experiencia mágica en mi vida.


Desde hace años vengo hilvanando lentamente, con la observación asombrada de casualidades relacionadas con sucesos de gran contenido emocional que he vivido, una teoría muy de andar por casa, llamémosla "de las señales". La tesis viene a sostener que hay elementos alrededor nuestro que nos indican si vamos por buen camino, confirman que nuestras decisiones están en sintonía con lo que nos fortalece emocialmente. No es una premonición que anticipe información como las señales de tráfico. Solo nos aportan en positivo, mayormente una seguridad subjetiva con respecto de que vamos en la dirección y el sentido correcto para nuestras emociones. Por ello no hay manera de encontrarlas por mucho que uno busque, no es como cuando el caminante perdido busca indicios que le regresen a la senda correcta. Se trata sencillamente de un encuentro con capacidad de revelación.

En el fondo subyace un elemento, que admito de saque, que es más que discutible, que es el de que pueda haber un tipo de percepción, de alta sensibilidad que nos revelara, instantes después de la acción, una información emocionalmente relevante. No creo que se trate de que hay un destino prefijado, sino más bien, que de todas las alternativas a las que nos enfrentamos a diario hay algunas mejores que otras para nuestro bienestar, y esas señales solo se iluminan avisándonos justo en el instante que las hemos atravesado.

Estas señales no son superstición puesto que no hay elección ni conocimiento previo con respecto de ellas. Tampoco tienen que ver con ningún tipo de percepción extrasensorial puesto que se produce con posterioridad a la acción y, por lo tanto, ni la anticipa ni la determina. Tampoco es un deja vú puesto que no hay percepción de haberlo vivido previamente. Pero, es evidente que si resulta extraña y difícil de explicar.  Son unas coincidencias mágicas sin conexión aparente con uno o con su vida pero con un efecto absolutamente contundente.

Después de mucho pensar y observar creo que de lo que se trata es de que parte de nuestra emocionalidad, biológicamente cargada de energía vital, conecta con otra que despiertan esos objetos o elementos en nosotros en ese concreto contexto emocional. Esa conexión entre partes de nuestra emocionalidad a través de elementos externos provoca una revelación que aporta seguridad y certeza. Salta una chispa que amplia nuestro espectro emocional, que mejora nuestra sensibilizar, y cuya magia resulta especialmente bella.



1 comentario:

  1. Buenos días Pablo,

    totalmente de acuerdo contigo. Yo también he tenido en muchas ocasiones esas sensaciones, pistas, señales... como lo quieras llamar. No se definirlo, ni su origen,... pero creo que en realidad nuestro entorno nos está dando muchísimas pistas, como las sensaciones o feelings que no puedes explicar, pero que tu cuerpo te indica ante determinadas situaciones... y que muchas veces ignoramos, pero que al final acabas diciendo "por qué no haría caso de mi intuición!!" Creo que el problema radica que muchas veces vamos tan con el piloto automático, que perdemos toda esa información tan valiosa que tenemos a nuestro alcance. Feliz día!

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